El Océano
El océano es una forma de terapia que no pide nada y, sin embargo, nos lo ofrece todo. En el momento en que entramos al agua, nuestra respiración se calma, nuestros pensamientos se tranquilizan y nuestro espíritu recuerda una verdad más antigua que las palabras: … … venimos del agua!
EL BLOG
Alexander Velázquez
12/4/20252 min read


El océano es una forma de terapia que no pide nada y, sin embargo, nos lo ofrece todo.
En el momento en que entramos al agua, nuestra respiración se calma, nuestros pensamientos se tranquilizan y nuestro espíritu recuerda una verdad más antigua que las palabras: …
… venimos del agua!
El ritmo de las olas refleja el latido de nuestro corazón, su flotabilidad aligera el peso que cargamos y su inmensidad nos recuerda que el estrés es pequeño en comparación con lo infinito.
El agua nos realinea, nos libera de nuestras cargas pesadas. Y porque el océano nos sana, debemos protegerlo como una extensión de nosotros mismos: su salud es nuestra salud.
Las corrientes que recorren el planeta conectan cada costa, cada comunidad, cada uno de nosotros.
Somos parte del océano, y el océano es parte de nosotros; cuidarlo no es una opción, sino una responsabilidad compartida como guardianes del mundo azul que sostiene nuestro cuerpo y espíritu.
En la doctrina espírita, Allan Kardec abordó principios fundamentales que implican un profundo respeto por la naturaleza y la responsabilidad humana sobre el medio ambiente.
Las enseñanzas clave que se relacionan con este tema incluyen:
Ley de Conservación: En "El Libro de los Espíritus", Kardec introduce la ley de conservación, que establece que el ser humano tiene el derecho de usar los recursos de la Tierra para su subsistencia y bienestar, pero este uso debe ser racional.
Interconexión Universal: La visión de que el mundo material y el espiritual se encuentran conectados bajo las leyes De Dios implica que las acciones humanas sobre una parte de la naturaleza, como los océanos, tienen repercusiones en el conjunto, afectando no solo al plano material sino también al desarrollo moral y evolutivo de los seres.
Progreso Moral y Responsabilidad: La doctrina espírita enseña que la humanidad progresa intelectual y moralmente. Parte de este progreso implica desarrollar una mayor conciencia y un sentido de justicia l hacia todos los seres vivos y el planeta en su totalidad. El deterioro del medio ambiente se ve como un resultado de la distorsión de las leyes naturales y la falta de evolución moral.
La Naturaleza como Creación Divina: Allan Kardec define a Dios como la inteligencia suprema y causa primera de todas las cosas. La naturaleza, como creación de Dios, es inherentemente digna de respeto y cuidado. Dañar la creación es, en esencia, faltar al respeto a la obra del Creador.
En resumen, aunque Allan Kardec nos dejó los principios morales y filosóficos del espiritismo que abogan por una gestión ética y responsable de la Tierra y sus recursos naturales, incluyendo los océanos, como parte integral del deber humano en su camino hacia el progreso espiritual.

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